Hoy en día se colocan vigiladores sin un estudio previo y a conciencia de lo que realmente necesita el cliente.
Se podría asegurar que se busca solo facturar horas/hombre. El error no es solamente del empresario de la seguridad que solo ve en ese vigilador más ingresos, sino en los potenciales clientes que por desconocimiento y mal asesoramiento delegan la custodia de sus bienes o vidas de sus empleados, familia, o la suya propia en empresas que poseen en muchos casos gran cartel publicitario y nada de criterio profesional. Y cabe recordar que el cliente es solidario responsable con la empresa de seguridad contratada.
Es por esto último que ponemos a su disposición nuestro profesionalismo y dedicación, transformándonos en una empresa de puertas abiertas, quedando a su disposición para cuando considere pertinente constatar en las condiciones que se encuentra el personal que trabaja dentro de su ámbito (aportes previsionales, seguros, A.R.T., altas policiales, etc.).


